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Ross Poldark, de Winston Graham. Reseña.



Género: romance, saga, histórica

464 páginas

Sinopsis:

Cansado por la severa Guerra en Estados Unidos, Ross Poldark vuelve a su Cornualles natal con su familia. Pero el dulce regreso a casa con el que había soñado, se convierte en una nueva vida llena de dolor y problemas. Su padre ha muerto, sus propiedades están sumidas en el abandono y la mujer que ama se ha comprometido con su primo.

Pero su simpatía por los mineros y granjeros indigentes de la zona le llevan a rescatar de una pelea a una joven ladrona casi muerta de hambre. Ross se lleva la chica a su casa –un acto que cambiará por completo el rumbo de su vida.

Me encantó la serie de la BBC protagonizada por el atractivo Aidan Turner sobre este héroe cotidiano inglés y decidí leer alguno de los libros en los que se basaba. Elegí el primero, titulado como su protagonista, y descubrí que la serie era muy fiel al libro en general, aunque, como suele ocurrir, en el libro pasan más cosas y a lo largo de más tiempo.

Ambientado en Cornualles a fines del siglo XVIII, asistimos a las peripecias vitales de este hombre que regresa de la guerra americana y debe empezar desde cero, con un legado que está patas arriba. Para colmo, su amada Elizabeth se ha comprometido con el primo de él, pues todos daban a Ross por muerto. 

El ex-soldado trabajará duro en la mina familiar mientras se codea con sus vecinos y acoge a una chica callejera a la que pone a su servicio. En este primer libro tenemos una toma de contacto con los personajes, sin que avance mucho la trama. Es como la primera temporada de la serie, que tiene cinco en total. Comentaré la historia entera aunque no haya leído todos los libros, ya que la serie parece bastante similar y solo le falta cubrir los últimos libros, dedicados a los descendientes de Ross. 

Se nota que el autor leyó a sus paisanas, y admiradas por mí, Jane Austen y las hermanas Brönte. Aunque al ser todos ingleses y casi de la misma época, tratan temas parecidos, pero hay sub-tramas calcadas de las famosas autoras, como comentaré en el spoiler.

Una de las razones por las que quise leer el libro fue, aparte de que la historia me atrapó por completo, por comprobar si era tan atrevido como la serie. Y sí, lo es. No me refiero al erotismo, que también, sino al pensamiento avanzado de algunos personajes. El principal personaje es el protagonista, claro, y se trata de una persona cabal y progresista que busca el bien común por encima del propio, aunque también es humano y comete fallos.

Demelza, su criada, es el otro personaje destacable de la historia. Ross la acoge cuando ella es apenas una niña y pasan años bajo el mismo techo, tiempo durante el cual ella madura y se hace menos salvaje, aunque mantiene su punto de fiereza siempre. 

La vida amorosa de Ross es uno de los puntos principales de la historia en su primera parte. Luego volveremos a verlo metido más en acción como durante sus años de soldado, cuando llegue el conflicto con los franceses que pretenden invadir la isla británica, comenzando precisamente por la zona sureña de Cornualles.

Si te gustan las historias clásicas y los personajes que luchan por causas perdidas, esta no te defraudará.

Spoiler

Hay frases casi calcadas entre la serie y el libro, como en ese gran momento en que criada y amo se lían: ¿sabes lo que dicen de nosotros (en la serie, y "de ti", en el libro)? Pues a este paso será verdad. 

El triángulo amoroso entre Ross, Demelza y Elizabeth mantuvo mi interés todo el tiempo. Me pareció original la historia entre Ross y Demelza, y Elizabeth cada vez me fue cayendo peor: solo quiere tener dinero y cae tan bajo como para casarse con otro igual de avaricioso, el odioso George. El propio Ross entiende que solo sintió por ella un amor juvenil platónico. Eso sí, cuando él la busca al enterarse de que se compromete con George se produce una escena memorable. Y no entiendo que Ross no reclame al niño fruto de ese momento de locura pasional ni cuando ve, con el paso del tiempo, que es clavado a él. 

Hay tramas calcadas de otros libros, como dije antes; por ejemplo, el capitán que se casa con la prima solterona de Ross, que es el lo mismo que pasa en Persuasión de Jane Austen. La rica mimada que se casa con el doctor es igual que Emma, de la misma autora. La historia entre criada y amo tiene similitudes con a Jane Eyre de Charlotte Brönte. Y Ross se parece a veces a Heathcliff de Cumbres Borrascosas, pero no pierde la cabeza por Elizabeth, algo que aquí le pasa a George (personaje que odié profundamente) cuando queda viudo. Por lo demás, el resto de la historia parece original y basado en lo que el autor vivió cuando estuvo en Cornualles.

Abigail, de Lidia Castro Navas. Reseña



Género: romance, drama de época

Editorial: autopublicado, 197 páginas


Sinopsis

¿Has sentido alguna vez una fuerte conexión con un desconocido? ¿Una conexión que va más allá de lo físico y que el solo cruce de miradas te paraliza?Las decisiones más importantes de Abigail no las ha tomado ella: su padre le escogió al marido, la sociedad le impuso la maternidad y su estatus le otorgó las amistades. Y le ha ido bien en todas, pero esa conexión… Abigail es una historia de vida en una época llena de prejuicios, una narración íntima y personal que te acercará al contexto histórico, a la vida cotidiana y a las emociones más humanas de sus personajes.


Este libro comienza con una cita de mi admirada Jane Austen y eso ya te da pistas del tono del libro. Tenemos, pues, un libro de tintes clásicos, pero actualizado, pues aquí la autora no tiene el "freno social" que imponía absoluto recato en la época de Austen. El erotismo aparece en esta obra de manera elegante, a pesar de que la historia se mueve casi más en el terreno del amor platónico, con encuentros furtivos y amor a cuentagotas. Aunque a saber cuántas historias verídicas como la relatada eran protagonizadas por las mujeres de otras épocas. 

La novela se hace corta y se lee del tirón, manteniendo su interés durante todas las páginas y está escrita de forma correcta. Como pega, no puedo evitar destacar el exceso de empalago de esta frase :P

Lo que mi cuerpo experimenta, cada vez que sus ojos se posan en los míos, es algo sublime, me extasía con su sola mirada.

El resto del libro no cae en ese tono, por suerte. Y no se trata de una novelita rosa. El tema central es el adulterio, asunto peliagudo que en este caso hay que situar en aquella época para entender los compromisos forzosos y demás. Aprovecho para recomendar un libro acerca del tema, una pequeña joya poco conocida que es uno de mis libros favoritos: La princesa de Clêves.

No puedo extenderme más sin entrar en spoilers. Si te gusta el romance clásico y buscas una lectura no muy extensa, este libro no te defraudará. 

Un futuro incierto, de Jordi Rocandio Clua. Reseña


Género; relato, fantasía, ciencia-ficción, terror

Sinopsis:

Nada es lo que parece. Es lo que el lector concluirá en cada una de las sorprendentes historias que Jordi Rocandio Clua nos presenta en su libro Un futuro incierto. Relatos donde encontrar la luz será todo un desafío. Con ambientaciones y tramas que van desde lo real e histórico hasta lo fantasioso y onírico, con mundos distópicos y de ciencia ficción. En los trece cuentos el autor nos demuestra que nadie debe fiarse de nadie, porque las circunstancias pueden dar un giro tan inesperado que el devenir es una incógnita. La traición y el engaño son los protagonistas.

Voy a empezar la reseña comentando el título y la sinopsis. El subtítulo (Relatos donde encontrar la luz será todo un desafío) no tiene relación con nada ni se entiende después de leer el libro, o yo no me enteré de nada. La sinopsis, por otra parte, hace demasiado spoiler y da explicaciones que no vienen al caso. La gracia de un relato está en que no te pongan sobre aviso. Pero bueno, como son historias tan dispares tampoco se puede hacer un spoiler general que sirva para todas, a pesar de lo que se dice en la sinopsis sobre traición y engaño. 

El relato de la cárcel me pareció el más flojito, con la trampa narrativa de futuros alternativos (me sumo a spoilear ya puestos :P).

Son relatos de fantasía y terror, y algunos parecen resúmenes que darían para desarrollarlos en novelas completas, como ocurrió de hecho con el titulado Camping mortal, que se convirtió en un libro independiente. Sin embargo, otros relatos están más cuajados, con esquema de nudo y desenlace y a veces incluso con giro final.

Hay algunos temas ya muy vistos como los bichos mutantes o Hitler. Pero es lo bastante variado en cuanto a temática como para que te guste alguno o varios de los relatos. Son todos correctos, pero sinceramente tampoco es que me parecieran excesivamente brillantes.

La redacción es correcta también, aunque hay fallitos como mezclar verbos en pasado y en presente en la misma frase o párrafo.

En resumen, un libro que parece más ambicioso a juzgar por el título y que deja entrever a un autor en proceso de mejora. 

Diario del coronavirus de Juanjo Ávila García. Reseña


Género: humor, crónica social
307 páginas
Editorial Adarve, año 2020.

Sinopsis:
Marzo de 2020, Granada en estado de alarma. El cuarentón Juanjo, solitario empedernido, se recluye en su apartamento mientras la vida se le empieza a torcer: sufre la persecución de su psiquiatra, que en connivencia con la policía intentará que deje de escribir este diario. Procedente de su juventud, reaparece la ciclotímica Ana, con una actitud arrolladora. Una paloma mensajera es portadora de las amenazas de un viejo enemigo y Rosa, la hacker sentimental, el amor de su vida, inocula un virus en su ordenador con un propósito impredecible. Por otra parte, un atractivo joven de luto se dedica a tocar y a toser sobre los vecinos de la calle. La acción irá devorándolo todo en esta comedia de confinamiento superpoblada de misterio y poesía, en la que palpita la actualidad de la crisis, pues como diario fue escrita por el propio Juanjo al ritmo de los acontecimientos.

Me apetecía mucho leer un libro sobre la etapa del confinamiento de 2020; todos sabíamos que acabarían surgiendo obras en esta línea y quizá hasta pensamos en escribir uno. Creo que, aunque pueda parecer una moda pasajera o un intento de subirse al carro de un tema que vende, debe haber testimonios para el futuro. Y con esa presunción de partida, por ver si sentía algún reflejo de lo que la mayoría vivimos esos días, me dispuse a abordar su lectura.

Lo primero que quiero comentar es la portada. Bonita foto de una calle desierta, uno de los recuerdos más claros y duros de esos días. Daba sensación de realidad dentro de la irrealidad, de que toda esa pesadilla iba en serio, de que, como bien dice el protagonista -escritor para más señas-, en este caso no necesitábamos acudir a la ficción sino que estábamos de golpe inmersos en una distopía real.

El libro se estructura en forma de diario, como indica su título, de manera que cada capítulo corresponde a un día, entre mediados de marzo hasta principios de mayo del fatídico 2020. Por tanto, parece escrito por el autor al ritmo de los acontecimientos. Pero ya desde el principio comprobamos que no se trata de un diario al uso. Es cierto que un confinamiento no da para mucho a la hora de relatar hechos, más allá de los consabidos aplausos desde los balcones y las noticias sobre cifras de contagiados, aunque sí hay bastante que relatar acerca de las emociones que provoca el encierro. No es que falten en este libro pinceladas sobre el miedo, la incertidumbre, el insomnio, la preocupación, etc. Pero el armazón de la novela va por otros derroteros.

Yo resumiría el libro con este titular: delirios de pandemia. La sucesión de hechos resulta tan esperpéntica que, aunque podamos sospechar de una base real, obviamente no puede ser autobiográfico. Cuando me di cuenta de que la pandemia era un elemento más dentro de esta especie de alocada versión humorística de aquellos días, supe que no era un libro al que pudiera recurrir en el futuro para recordar lo que vivimos. El posible hándicap del autor por competir con nuestros recuerdos colectivos no es tal en esta ficción que roza de lejos el confinamiento real. Pues de hecho los personajes se saltan las restricciones con bastante facilidad.

El protagonista se presenta como un solitario empedernido que escribe en casa, por lo que no nota gran variación en su rutina diaria. No sé si lo de levantarse a las 5.30 para escribir es otro chiste más, pues en los días en que la mayoría salíamos una vez por semana a por provisiones, prolongar el día de esa manera es como multiplicar una condena por tres. De todos modos, por muy recluido que vivas, no es lo mismo no salir por elección propia que ante una amenaza semejante a nivel mundial. Pero nuestro protagonista, más allá de escuchar noticias en la radio, vive más preocupado por sus particulares andanzas, que parecen multiplicarse en momentos de supuesto distanciamiento social. Su madre lo visita a diario, varias mujeres se disputan sus favores y su psiquiatra lo persigue sin respiro.

Ni siquiera por tratarse de colectivos de riesgo especial -su madre por edad y él por tener secuelas de una grave enfermedad- acatan a rajatabla el estado de alarma. Y aunque todo forma parte de la intención caricaturesca de la novela, no deja de chocarme y de molestarme incluso a ratos. Está claro que si absolutamente todo el mundo tuviera la empatía necesaria para evitar situaciones de contagio, este virus habría desaparecido o se habría debilitado hace muchos meses ya. Y aunque el narrador dice algo así en algún momento, no es que predique precisamente con el ejemplo.

Desde el punto de vista gramatical, el estilo es impecable a pesar de una única errata que ahora mismo no recuerdo. El estilo es a veces poético y en otras ocasiones más coloquial. Destaco las múltiples metáforas de la muerte, por ejemplo: la muerte es como una bailarina que obliga a todos a danzar en fila. Los personajes están bien perfilados en general, destacando la figura del tipo del traje negro que parece una metáfora personificada del propio virus, y el psiquiatra. Este, junto a la madre del protagonista, proporcionan los principales momentos cómicos de la novela.

La rutina del solitario protagonista, jalonada por libros y películas (seguro que nos suena ese plan de confinamiento), los cuales se convierten en el consuelo de viajeros inmóviles como bien dice, se rompe cuando aparecen los demás personajes, y cuando él no puede, no quiere o no sabe, poner distancia. Como historia de un confinamiento voluntario que se complica a pesar de las intenciones del solitario personaje, me hubiese chirriado menos. El problema de este libro quizá sea más bien "mi problema", pues me resulta difícil abordar un problema tan reciente y grave desde el frívolo enfoque de esta novela. La literatura como escape de la realidad está muy bien, y entiendo que añadir más drama a una situación que vives en directo puede resultar deprimente, pero con ese título esperaba cosas como echar de menos la antigua normalidad en forma de flashbacks o redecorar la casa de arriba a abajo. 

Resulta difícil rellenar 300 páginas sobre confinamiento y confieso que se me hizo pesado de leer, en ese sentido sí que tristemente me recordó a lo largo que se puede hacer un día en la cuarentena. Dejando a un lado si el enfoque es el "correcto" o si gustará a todos los lectores, el libro se centra en los desvaríos del protagonista, que insiste en que todo es real, como si recibir mensajes de una paloma mensajera fuera lo más normal del mundo. Si a eso añadimos que estaba previamente en tratamiento psiquiátrico, no sabemos en qué terreno nos movemos. Visto así, sus delirios y alucinaciones entran dentro de su normalidad si el narrador ya era proclive a esa clase de comportamientos, y si están provocados o acentuados por el confinamiento queda en segundo plano. 

El libro consigue sacarnos alguna sonrisa y tiene momentos divertidos, pero sin el oportuno empuje de tener ese título, tendríamos las aventuras de un anti-héroe en cualquier otra época. Quizá así habría logrado yo empatizar más con esta rocambolesca historia.

Spoiler

Pasando a la vida amorosa del narrador durante el encierro, tenemos al fantasma platónico de una vecina casada, a una antigua novia y a otro amor platónico de la infancia. A la primera se rinde sin reservas, en la línea de sus desvaríos; a la segunda, aunque ella llega a lo loco saltándose el estado de alarma, la despacha porque ha envejecido tras treinta años sin verse. Me parece una absurda excusa por parte de un hombre que no aguanta más de dos flexiones sin echar el desayuno. Y en cuanto a la tercera, es la que da más juego y anima el tramo final de la historia.

Si la intención era crear un personaje antipático, lo logra con éxito. El punto álgido de la antipatía que provoca el narrador llega cuando pone en boca de su exnovia lo bien que está escrito el libro que tenemos entre manos. Pero supongo que en este juego de espejos todo es interpretable y aceptable si lo pasas por el tamiz del surrealismo.

Que Pilar era la mujer del otro estaba claro desde muchas páginas antes de que nos lo suelte como una sorprendente primicia.