El chico sin encanto, de Laura Mars. Reseña


El chico sin encanto, en amazon

Género: romance, ficción contemporánea, chic lit

Editorial: Selecta, 128 páginas

Sinopsis:

Acompaña a Alexandra en sus inicios como doctora, en sus intentos de encontrar a un hombre que no sea un idiota integral, ríete con sus amigas, engánchate al reality show de los jueves y, sobre todo, ¡déjate enamorar!

Alexandra ha tenido su vida amorosa abandonada durante la carrera de Medicina. Ahora que es residente de Traumatología pretende lanzarse al ruedo de nuevo. Sustituye la larga lista de requisitos de su hombre ideal por una nueva con tan solo dos condiciones: que le atraiga y que no sea un idiota integral. No es tan difícil, ¿verdad?

Pronto los intentos catastróficos le hacen replantearse que quizás no sea una buena idea liarse con su corresidente, ni quedar con cualquiera de Internet.

Todo cambia cuando sus amigas la animan a probar una aplicación nueva: «Personality: conecta de verdad», basada solo en los atributos personales y no en el físico. Incumple uno de sus dos requisitos, no puede saber si el hombre al otro lado la atraerá.

¿Podrá nacer el amor a través de una pantalla?


Tras una divertida escena arranca este libro de estilo ágil que se lee del tirón.

Para empezar, la autora pone el dedo en la llaga para contar cuatro verdades acerca del amor y las decepciones que acarrea. 

Me imaginaba lo que me daba la gana y por eso me llevaba esas decepciones. Mi radar estaba roto.

Tenía que aprender a relacionarme con la gente tal y como eran, no por como yo quisiera que fueran.

La protagonista es una joven que apenas ha tenido tiempo para los asuntos del corazón, volcada en su carrera profesional como doctora. En su tiempo libre se divierte con sus dos mejores amigas, con las que queda para ver un extremo reality show, y le da una oportunidad a una novedosa app de citas.

El humor está presente en muchas páginas, como cuando reflexiona acerca de cómo ha cambiado su concepto de hombre ideal, tras enumerar una larga lista de virtudes de su príncipe azul en el pasado:

Mi hombre ideal (a los veinticinco): • Que me atraiga. • Que no sea un idiota integral. No pedía más. No podía ser tan difícil.

xD Como bien sabemos, fácil, desde luego, no es. No voy a destripar más pero os podéis hacer una idea de la vena humorística del libro, en cuya trama no faltan tampoco los temas serios como el acoso y el mercado carnal que tanto abunda en el mundillo online.

Es fácil empatizar con la protagonista, y envidiar la suerte que tiene con esas amigas de verdad que hasta te guardan las espaldas con disimulo si quedas con un tipo de internet.

Si tienes alguna experiencia conociendo gente online, y apuesto a que es el caso de la mayoría de nosotros, te sonarán muchas situaciones porque resulta todo bastante verídico.

La trama da un giro que le da un toque de cuento de hadas a la historia, pero el género romántico triunfa porque ocurren cosas que en la vida real son improbables. Ella se enamora por partida doble y por separado, por el fondo y por la forma, y esto es un punto original que me gustó bastante.

No falta tampoco el erotismo y Laura sale airosa del siempre complicado trance de describir una escena de este tipo sin caer en tópicos ni resultar cómico, aunque no puedo evitar hacer una broma con cierto asunto. Aquí se desliza la habitual metida profundísima, que cualquier día de estos alguna va a decir, no sé qué es esta cosa que me sale por una oreja :P

En resumen, una agradable lectura "ligera" que gustará sobre todo a las más románticas pero que también disfrutarán las escépticas del amor.

Spoiler

Se ve venir que Mario es el del chat a partir de cierto punto. Como pega le pondría que un chico tan tímido no suele meterse en ese tipo de programas. Pero como soñar es gratis, en esta historia es un puntazo que ese tío tan perfecto sea incluso tu crush televisivo. 


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Verdugos, de Esteban Navarro. Reseña.

Verdugos, en amazon

Género: policíaca, hechos reales, novela negra

252 páginas, autopublicado

Sinopsis:

En 1952, las hermanas Encarnación y Matilde Silva Montero fueron asesinadas en el interior del estanco que regentaban en la ciudad de Sevilla. La policía no tarda en detener a los tres autores: Juan Vázquez, Antonio Pérez y Francisco Castro, siendo condenados a pena de muerte mediante garrote vil. El verdugo, Bernardo Sánchez Bascuñana, coincide unas semanas después de la ejecución con un amigo suyo, un guardia civil jubilado, y le cuenta una terrible verdad: los acusados eran inocentes. El guardia civil decide iniciar una investigación por su cuenta para hallar a los verdaderos culpables del doble crimen.

Este libro está basado en un asesinato real, el llamado crimen de las estanqueras, famoso en su época por la brutalidad y aparente falta de móvil. Por cierto que el hecho no se menciona en el prólogo, aunque sí en la sinopsis. No es el único suceso verídico que contiene el libro, por cuyas páginas también transitan personajes reales.

El libro no es el primero que se ocupa de ese asesinato, de hecho hay otro que se llama precisamente El crimen de las estanqueras. Aquí también se teje una posible trama en torno a un crimen supuestamente mal resuelto.

El libro está correctamente redactado en general, con algunos fallos como usar mal las tildes en como, donde, etc: 

Cómo Andalucía no hay nada. 

Voy a dónde quiero. 

También faltan y sobran guiones que acotan diálogos.

Algunos datos sobran o están confusos:

"Verano caluroso en Sevilla" es una redundancia y una obviedad.

"Alguien que se tira a La Bosé no necesita de esas actrices americanas que no son más que huesos. Donde esté una buena española que se quite lo extranjero." La Bosé es Lucía Bosé, madre del cantante, que no era española sino italiana, aunque luego se nacionalizase aquí. 

Siempre es interesante repasar, o conocer según sea el caso del lector, épocas pasadas, aunque debamos pasar por alto un detalle, que es la principal pega que le pongo a este libro: el autor no es capaz de reproducir la forma de hablar de la época y la zona. Por ejemplo, esta frase la dice un gitano vendedor ambulante:
Usted necesita una información y yo se la proveo... 
Ese personaje en la España de los años 50 es imposible que hablase de esa manera. 

Sé que el reto de recrear la época no era fácil y es una licencia que se toma el autor, igual que hace cuando en el juicio transcriben en lenguaje culto los testimonios de los acusados, que eran chicos de la calle sin formación académica. Si no es falta de atención a los detalles por parte del autor, podría haber incluido una nota aclaratoria por alguna parte.
Acerca del tal gitano se dice esto otro: 
Cada jueves paso por delante de su parada.
Pero en Sevilla no se dice parada sino puesto o puestecillo. 

Por otra parte, se estira hasta la extenuación una trama que no da para más hasta que ya parece olvidado el tema del crimen y aparece en escena ETA y el tema de Cataluña para luego cerrarse el círculo de la historia inicial.

Más allá de la trama, el libro dice cosas interesantes que no cuento por no hacer spoiler, pero como muestra, esto: no llegan más lejos los que tienen ideales sino los pelotas, los primeros suelen morir por culpa de sus ideas.

En resumen, un libro correcto que incluye un siempre interesante repaso a tiempos pasados, y que yo en particular agradezco que no llegue a extremos tan sádicos como ocurre en otros libros del autor.

Dioses de Antara (Dioses y Guerreros nº 1), de Jessica Galera Andreu. Reseña


Dioses de Antara, en amazon

Género: fantasía, juvenil, romance, paranormal

Autopublicado, 400 páginas


Sinopsis:

Después del accidente y tras varios meses en coma, Antara despierta incapaz de ver nada. Todo su mundo se desmorona: Óscar no ha ido a verla ni un solo día; sus "amigas" se alejan de ella y su sueño de ser escritora se convierte en una utopía. Lo único que se mantiene ahí es aquella pequeña librería entre cuyas paredes Antara encuentra la protección que necesita. Mina, su propietaria, una anciana amargada y sumida en mil vicios reprobables, trata de ayudarla en todo cuanto puede pero ella siente que se hunde en los lodazales de un mundo que era sólo apariencia y cuya solidez se ha resquebrajado ante la primera prueba de fuego.
Sin embargo todo da un vuelco radical cuando conoce a un muchacho con el que mantiene, apenas dos encuentros, cinco horas; suficientes para cambiar su mundo y devolverle una efímera felicidad que amenaza con esfumarse de nuevo cuando él se marcha repentinamente con una promesa vacía en los labios.
Antara vuelve a buscar refugio en los libros y es entonces cuando Mina le habla de uno en especial: el Libro de los Vínculos: un extraño volumen con las páginas en blanco que necesita algo muy distinto a la tinta para ser escrito; un libro que, además, no puede ser completado por un único autor. Lo que sus páginas claman por gritar es lo mismo que se esconde en el corazón de Antara, una historia, la suya, que la llevará a un lugar mágico donde su presencia no pasará, precisamente inadvertida. La meta: salvar aquel mundo; salvarse a sí misma. Su mejor arma: el amor.

Como lectora y escritora, puedo decir que el secreto de un buen libro es expresar justo lo que se quiere decir, sin cortar nada ni alargar demasiado, y enganchando al lector párrafo tras párrafo. ¿Fácil? Para nada, claro. Pero Jessica se esmera en que sus libros formen parte de ese selecto grupo.

La redacción es impecable, aunque se cuele alguna errata:, como maldeciste en vez de maldijiste, o esta otra:

La mayoría de ellos lo hacen sentados alrededor de una mesa circular esculpida en mármol con multitud de gravados en su superficie.

Me gustan los argumentos que me recuerdan de algún modo a La historia interminable, donde los personajes entran en el libro. Ese contraste o combinación entre realidad y fantasía, es fascinante y a la vez real, pues me parece igual de real la vida normal como lo que podemos construir con nuestra imaginación.

Por comentar alguna cosilla mejorable, con intención constructiva, por supuesto, ella dice que no podrá ser escritora tras quedarse ciega, tal como sabemos por la sinopsis, pero sí que puede dictar por voz y leer por Braille. Algunos escritores, como le pasó a Borges, se quedan ciegos y siguen creando historias que otras persona transcriben. Se puede ser escritor sin el acto físico de escribir.

El planteamiento puede parecer un tanto abstracto con todos esos personajes que son como pedacitos de ella pero tiene mucho sentido. Destaca el chico protagonista, lleno de matices, del cual no puedo contar mucho sin caer en spoilers. El recurso del "enemies to lovers" funciona bastante bien, y que haya un chico -en apariencia- demasiado perfecto para ser verdad no molesta para nada; de hecho nos encantan esos personajes.

El libro contiene muchas frases casi de autoayuda, lo cual es positivo sobre todo para el público juvenil. Me parece genial que se presenten modelos positivos de relación; basta ya de amores tóxicos idealizados, y creo que no hace falta que explique a qué sagas me refiero. 

Siempre he pensado que escribir es, en cierto modo, como ser dioses de tus propios universos, y en este libro pasa justo eso, así que lo he disfrutado a tope.

Destaco esta frase, porque me parece bonita y emocionante, sobre todo para las que compartimos esa vocación:
El sueño de ser escritora continuará navegando viento en popa a toda vela, surcando aguas profundas, resistiendo tempestades y renovando la ilusión.

En resumen, un libro muy recomendable para los aficionados al género fantasía que, si no me equivoco, dada la prolífica producción literaria de Jessica, tiene continuación en una segunda parte.


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Ritual de duelo, de Isabel de Naverán. Reseña


Ritual de duelo, en amazon

Editorial Consonni, 135 pgs

Género: no ficción, elegía

Sinopsis:

Coincidiendo con el aniversario de la muerte de su madre, Isabel de Naverán escribe un diario de duelo. La acción física de escribir se convierte para la autora en un ritual, el gesto que transforma y resignifica la experiencia vivida. El libro discurre como una voz que toma consciencia de su propio estado de duelo, adoptando por momentos la naturaleza de una carta escrita hacia la madre, en busca de una nueva forma de presencia. Imágenes, recuerdos y observaciones de los estados cambiantes que siguen a un impacto vital se organizan en breves fragmentos formando una constelación en que distintas voces se cruzan. Quien recuerda lo que alguien dijo es ahora quien piensa o evoca y el yo se desdibuja para dar espacio a un entrecuerpos, un lugar de enunciación que es necesariamente inestable, generoso, táctil.

La autora trata de recuperar los últimos días de la vida de su madre cuando, afectada por una enfermedad degenerativa, se dispuso a morir rodeada de sus seres queridos y en su propia casa. Este escrito está marcado por lo vivencial y atravesado por la consciencia de una transformación que se da durante el tiempo inmediatamente posterior a la muerte de alguien querido. Este libro da cuenta de cómo se resignifica cada pequeño detalle de la vida cotidiana, modificándola sin vuelta atrás. Da cuenta, también, del ímpetu físico y vital que se experimenta en el periodo de duelo, una mezcla entre la pena y la alegría, un estado a veces lleno de contradicciones.


Lo primero que tengo que comentar es que me resulta difícil reseñar algo tan personal como lo que contiene este libro. ¿Cómo ponderar la forma de asumir la muerte de un familiar o de contarlo? Supongo que tendré que centrarme en lo segundo, en la forma, más que en el fondo.

El relato mezcla una especie de diario de los hechos con reflexiones en tono más poético. El esquema no es el típico de capítulos, pues a veces un solo párrafo en una página es un apartado independiente. A ratos la narración se vuelve un tanto abstracta y desconcertante, pero por lo general se lee del tirón. El hecho de que sean pocas páginas ayuda a su lectura fluida, aunque lo que se narra no hace que sea una lectura ligera. 

Hay escenas que te remueven por dentro, sobre todo si has sufrido una pérdida igual de cercana. Sin embargo, a pesar de lo que indica el título, la fase de duelo se describe poco, por desgracia. Es más bien una especie de preparación para la muerte, y no un manual acerca de superar un duelo, aunque para la autora haya sido curativo el haberlo plasmado en letras.

En caso de que el lector busque recetas para el dolor, hay que tener en cuenta que la historia cubre una forma concreta de muerte. Es decir, no es lo mismo cuando alguien muere en un accidente repentino, o de pura vejez, o en la flor de la vida, etc. Aquí tenemos una especie de muerte anunciada, pues se trata de una enfermedad degenerativa y la madre decide que no quiere seguir viviendo. No es eutanasia pura, pero se le parece. 

Si todas las muertes no son iguales, en el sentido que comentaba en el párrafo anterior, tampoco las reacciones de los allegados son las mismas. Cada persona y cada familia asume estos acontecimientos a su manera, según sean creyentes o no, lo unidos que estén, etc. En este libro se trata de una familia numerosa que forma piña, y que hace cosas que a mí al menos me sorprenden, como ponerse a cantar rodeando a la madre agonizante. 

Al hilo de esto, recordé un artículo de un prestigioso psicólogo, Rojas-Marcos, que leí hace años. Trataba de cómo no estamos preparados para afrontar la muerte como un momento "feliz". Él proponía algo parecido, una reunión de los seres queridos para despedir de forma serena y alegre al que se va. Me impactó la idea, porque aunque parezca razonable, todos sabemos lo duro que resulta hacer algo así.

Supongo que en un caso de enfermedad degenerativa no procede darle vueltas a las posibles desavenencias que puede haber en cuanto al derecho del familiar que se va apagando de decir "basta", pero quizá el relato adolece de un exceso de blancos sin negros y casi ningún gris. Que todos acepten de forma natural la idea de una muerte programada se me hace extraño, pero como dije antes, cada familia es un mundo.

La madre es una presencia constante, como es lógico, y por lo que podemos entrever, se trata de una persona fuerte a pesar de todo, que mantiene su lucidez y su voluntad hasta el final. Y, desde luego, valiente para tomar semejante decisión. 

Un libro, en resumen, que toca un tema aún tabú como es la muerte. Incluso aquí, se despacha el tema del funeral y entierro mediante una sola palabra en sendas páginas. Quizá no haya nada más que añadir, claro. 


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La edad de la ira, de Fernando J. López. Reseña


La edad de la ira, en amazon

Género: LGBT, ficción contemporánea, novela juvenil

Editorial: Espasa. 316 pgs

Sinopsis:

Marcos, un adolescente de clase media, asesina a su padre y deja malherido a uno de sus cuatro hermanos.

Amigos, familiares, profesores de Marcos: nadie se explica lo sucedido. Nadie pudo preverlo. Las imágenes del crimen acaparan los medios. La violencia adolescente se adueña, de nuevo, de la actualidad.

El crimen de Marcos no es un suceso aislado. Demasiados casos en los últimos años de menores envueltos en situaciones de extrema violencia. Bullying. Acoso cibernético. Ataques racistas. Trapicheos con drogas. Vídeos en YouTube con humillaciones a profesores. Docentes deprimidos. Fracaso escolar... ¿La culpa es de los adolescentes? ¿De sus profesores? ¿De sus padres? ¿Hay en verdad culpables o somos todos víctimas?

Un periodista, impulsado por estos interrogantes, decide adentrarse en el entorno del asesino. ¿Qué sucedió el día del crimen? ¿Cómo fue la semana anterior a los hechos?

En el instituto en el que Marcos cursa el Bachillerato, entre apuntes, pizarras y claustros, El reportero buscará la verdad, recopilando los testimonios de quienes formaron parte del mundo de Marcos durante aquellos días. Un mundo en el que sólo parece regir una única ley y una única edad: la edad de la ira.

Lo primero que me chocó del libro tras un par de capítulos es que el autor repite conceptos a menudo, como si hicieran falta diez páginas sobre una misma idea para que el lector la capte. Eso hace muy cuesta arriba su lectura, y la cosa empeora a medida que avanza la trama.

El argumento es sencillo: un crimen terrible cometido supuestamente por un adolescente "normal". Pero lo de menos es la trama. El libro es una excusa para mostrar una radiografía social en la que se reparte estopa a todos los niveles: profesores, alumnos, padres y gente en general. Lo de matar a los padres está de triste actualidad con la noticia reciente del quinceañero que mató a toda su familia porque lo castigaron sin internet ni consola. Y esta historia, escrita hace una década, refleja un castigo parecido. Supongo que hoy en día es el castigo habitual y el que más daño puede hacer, dada la adicción tecnológica que padece la mayoría de jóvenes y no tan jóvenes.

Pero el libro no habla de buenos y de malos, sino que reparte la culpa entre todos: profesores sin vocación que tienen bastante con sus dramas personales, la pérdida de respeto y  violencia generalizada y naturalizada que se vive dentro y fuera de las aulas (aunque no todos los jóvenes son así ni reaccionan igual), los padres que intimidan a los profesores, y un etcétera que todos conocemos.

Al comienzo del libro sabemos cómo acaba todo y tenemos a un periodista que trata de escarbar en los hechos por si hubiera algo más de lo que sugieren las evidencias. El problema es que el sistema de entrevistas con los conocidos del chico se hace muy pesado, y además el periodista no es precisamente Sherlock, o eso le interesa al autor para multiplicar páginas y estirar párrafos. 

Creo que todos podemos tener flashbacks al leer ciertas cosas, porque parecen verdades universales en cualquier centro educativo. Profes que se vuelcan con quienes menos lo necesitan, con los brillantes, en vez de con los que necesitan un empujón, o maestros que ponen motes a los alumnos, tal como ocurre a la inversa. 

Otro asunto que se toca en el libro es el uso generalizado de las drogas, del alto porcentaje de porretas que hay en esas edades, mientras los adultos fingen no saberlo. En fin, para todo esto que cuento no hace falta leer un libro, creo yo.

Si veis la serie basada en el libro, ya basta el tráiler para entender por dónde van los tiros y cuál es el secreto que sale a la luz a lo largo de muchas páginas. El autor es profesor de Lengua y Literatura así que conoce el mundillo de instituto, pero le cuesta resumir, da vueltas como los adolescentes perdidos a los que retrata, conjetura y abre debates, seguramente necesarios, o hasta imprescindibles, pero para eso creo que mejor hubiese bastado un ensayo sobre docencia, adolescentes y diversidad sexual.

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Una vez desaparecido, de Blake Pierce. Un Misterio De Riley Paige—Libro 1. Reseña.


Género: policíaca, novela negra, suspense, thriller

214 páginas, autopublicado


Sinopsis:

Los cuerpos de mujeres asesinadas grotescamente están apareciendo en las afueras rurales de Virginia y, cuando llaman al FBI para pedir su ayuda, no tienen respuesta. Hay un asesino en serie cuya frecuencia está aumentando, y saben que solamente hay una agente lo suficientemente buena para resolver este caso, la Agente Especial Riley Paige.

Riley se encuentra en un permiso pagado, recuperándose de su encuentro con su último asesino en serie y, frágil como está, el FBI está reacio a aprovechar su mente brillante. Sin embargo, Riley se suma al caso, necesitando luchar contra sus propios demonios, y su búsqueda la lleva por la subcultura inquietante de coleccionistas de muñecas, a los hogares de familias desintegradas y por los caminos más oscuros de la mente del asesino. Mientras Riley profundiza en el caso más y más, se da cuenta de que está enfrentando a un asesino más retorcido de lo que había imaginado. En una carrera frenética contra el tiempo, se encuentra presionando sus límites, su trabajo en riesgo, su propia familia en peligro y su frágil psiquis colapsando.

Sin embargo, una vez que Riley Paige toma un caso, ella no se da por vencida. La obsesiona, llevándola a los rincones más oscuros de su propia mente, ofuscando las líneas entre el cazador y la presa. Después de una serie de giros inesperados, sus instintos la llevan a un clímax estremecedor que incluso Riley no podría haber imaginado.


Este es el segundo libro que leo de Blake Pierce y no creo que lea un tercero. Para empezar, la traducción es mala, como ya se comprueba en la sinopsis, y para muestra del resto, aquí tenemos el horrible uso de la voz pasiva en esta frase: 

El hombre fue despertado por la alarma de su teléfono celular. 

Además, lo del teléfono celular le sonará raro a los españoles, como es mi caso, y no se especifica que sea español de Latinoamérica.

No es agradable leer algo que no está perfectamente redactado, y por lo visto, tal como comentan algunas críticas, ya en el libro original en inglés había fallos de este tipo. Dejando a un lado este tema, el argumento gustará a los incondicionales del thriller, porque si encima no es tu género, es poco probable que la historia te enganche. 

Hay miles de libros sobre psicópatas que matan a mujeres, y a veces parece que lo único que hacen es recrearse en la agonía de la víctima con todo lujo de detalles. Puede parecer que el hecho de que haya una mujer investigando los casos compensa lo anterior, pero ese personaje es tan contradictorio que es difícil empatizar o entender algo de su comportamiento.

En resumen, a falta de otra cosa se puede echar un rato y mirarlo por encima, pero poco más. 


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La muerte llega a Pemberley, de P. D. James. Reseña


Género: suspense, novela negra, secuela

Nº de páginas: 336


Sinopsis:

Pemberley, año 1803. Han pasado seis años desde que Elizabeth y Darcy se casaran, creando un mundo perfecto que parece invulnerable. Pero de pronto, en la víspera de un baile, todo se tuerce. Un carruaje sale a toda prisa de la residencia, llevándose a Lydia, la hermana de Elizabeth, con su marido, el desafortunado Wickham, que ha sido expulsado de los dominios de Darcy. Sin embargo, Lydia no tarda en regresar, conmocionada, gritando que su marido ha sido asesinado. Sin previo aviso, Pemberley se zambulle en un escalofriante misterio.


La autora publicó este libro a los 90 años, nada menos. Le sobraba oficio, por tanto, para emular a una genia de la literatura como Jane Austen. Lo hace sin problema, heredando incluso su vena irónica, y nos lleva de vuelta a Pemberley, donde dejamos felices y tranquilos a la pareja protagonista de ese libro (perfecto en mi opinión) titulado Orgullo y Prejuicio. El cliché tan usado ahora de "enemies to lovers" (de enemigos a enamorados) lo inventó la señorita Austen y dejó el listón bien alto. 

P. D. James comienza con una introducción para los que no conocen la historia entre Darcy y Elizabeth, o para refrescarla para los que sí la conocemos, y de manera natural entronca con el hipotético futuro que les aguarda tras el momento de "fueron felices y comieron perdices". Que obviamente hambre no iban a pasar estos, con la fortuna de Darcy xD

Las secuelas son arriesgadas pero también atractivas, sobre todo si te encantó la historia original. Que alguien pueda darte más de eso que te parece tan bueno, y que lo haga bien, es un regalo. En este libro tenemos unos personajes que no desentonan con los creados por Austen y no defraudará, por tanto, a sus fans. Y, como autora yo misma de una secuela de otro gran clásico como Cumbres Borrascosas, puedo adivinar el placer que debió sentir la escritora al redactar esta historia. 

Recomiendo la serie de la BBC sobre este libro, si te dan pereza las lecturas de época. Sea como sea el método por el que llegues a la historia, verás que la vida siguió en Pemberley con sus propios planes y que era posible que el impresentable de Wickham la liase parda en algún momento.

La historia parece a ratos una sátira sobre otra sátira, pues en Orgullo y Prejuicio la autora lanza la pulla de "por dinero y posición te enamoras un poquito más rápido"; y tal como bien dice P. D. James aquí, rompiendo la cuarta pared:

Si aquello fuera una obra de ficción ¿habría el más ingenioso de los novelistas logrado explicar que, en un período tan breve, el orgullo hubiera sido sometido, y los prejuicios vencidos?

¿Se habría casado con Darcy de haber sido este un vicario sin blanca o un abogado novato que luchara por abrirse paso en su profesión? Resultaba difícil imaginar al señor Fitzwilliam Darcy como cualquiera de las dos cosas, pero la sinceridad la empujaba a una respuesta: Elizabeth sabía que no estaba hecha para los tristes manejos de la pobreza.

Pero el nudo central de este libro va en la línea de detectives y un crimen sobre el que se van dejando pistas. Es como mezclar a Austen con otra gran dama de las letras inglesas: Agatha Christie. Aunque la propia P. D. James era experta en esa clase de tramas.

La repentina llegada de un coche de caballos en mitad de la noche previa a una fiesta lo trastocará todo en la mansión de Darcy, para finalmente regresar a la paz que tanto les costó lograr en la historia original:

—Ni tú ni yo somos quienes éramos —dijo ella—. Volvamos la vista hacia el pasado solo si este nos da placer, y hacia el futuro con confianza y esperanza.

Me pareció interesante, por cierto, que se resolviese el futuro de Georgiana, la hermana de Darcy. Y, en resumen, me pareció una entretenida historia, digna heredera de la original.


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