El misterio del umbral, de Guillermo Escribano. Reseña


Género: intriga, ficción histórica, humor

Año de publicación: 2019

Número de páginas: 533

Sinopsis:

Un asesinato, una reliquia robada, una conspiración y un plan siniestro... y, para frenar los acontecimientos, sólo el agudo intelecto de Félix Cervantes. El profesor, con la ayuda de la quisquillosa guía de sus vacaciones en Italia, la señorita Diana Pagano, tendrá que desfacer más de un entuerto y enderezar algún agravio. Una novela sorprendente, única, culta y cómica a la vez, que combina el género de aventuras basadas en enigmas históricos con el humor más fino e inteligente.

Antes que nada, debo agradecer a Babelio su iniciativa Masa crítica, gracias a la cual pude recibir este libro. Agradezco también la dedicatoria personalizada del autor, de su puño y letra. Este tipo de detalles se va perdiendo en la era de los libros digitales y me parece un bonito gesto, opinión que seguramente compartiría nuestro protagonista, Félix Cervantes. Entro así en materia para comenzar esta reseña destacando uno de los principales méritos del libro: sus dos protagonistas principales.

Cervantes, al que con ese apellido no le desentona su particular forma de ser, es un hombre de mediana edad y modales vetustos, lo que hace exclamar repetidamente a Diana, su compañera de peripecias "¿pero en qué época vive este?". En cuanto a ella, es una recatada joven italiana que no está por la labor de emparejarse a la ligera. Aunque la atracción entre ambos es más que evidente, la tensión sexual no resuelta da lugar a algunas de las escenas más divertidas del libro.

Y es que el humor no falta en esta historia, que a ratos roza con elegancia la parodia del típico best-seller acerca de reliquias perdidas. Puede parecer una mezcla arriesgada, pero el autor logra un buen equilibrio entre el debido rigor histórico y la ligereza cómica a la que se prestan las diversas situaciones en torno al misterio que encierra el libro.

Resulta habitual que se peque de pedantería en las novelas de trama histórica, o que se suelten datos de manera aburrida en plan notario, pero aquí se logra un resultado culto sin que ocurra ni lo uno ni lo otro. A pesar de sus más de quinientas páginas, se lee con agilidad, sin posibles errores gramaticales que arruinen la experiencia, y se agradece el toque de frescura y humor que domina la novela. Las primeras cien páginas se pasan volando, para decaer un poco el ritmo en la parte intermedia. Pero en la recta final no podemos dejar de leer hasta saber cómo confluyen las diversas sub-tramas.

Se trata de un libro que invita a descubrir o revisitar monumentos, cuadros y lugares curiosos como el café Cabron sin tilde. Muy recomendable para amantes de la intriga y la Historia.

Zona spoiler

El título no hace spoilers, sino que se va al extremo opuesto con ese misterio del umbral. En algún sitio he visto este libro con el subtítulo "El ingenioso profesor Félix Cervantes y el misterio del Santo Prepucio", lo cual, en mi opinión, le resta gracia al enigma. La peculiar reliquia tiene buena parte de "culpa" en lo cómicas que resultan ciertas situaciones. Que exista una hermandad secreta dedicada a preservar el santo prepucio de Cristo ya resulta, de por sí, una idea hilarante. 

En la sinopsis se dice que se trata de un libro único. Da para un largo debate si cada libro es único, pero desde luego, la posible clonación de Cristo no es una idea inédita. Sin ir más lejos, en mi libro Memorias de Virtual, publicado dos años que este, también aparece esto en la trama, y hay varios títulos más en esa línea. Es algo que puede dar mucho juego y que aquí tiene el toque original de tomar el sagrado pellejo como punto de partida.

"Como gustes" no es la famosa frase de La princesa prometida, sino "como desees". Tenía que decirlo, porque es un libro /película que me encanta y me sé casi de memoria.

Hacia el final, el escritor se cuela en el libro y nos hace creer, en la dedicatoria final, que los personajes son reales, en un juego de espejos entre ficción y realidad, Aunque quién sabe, siempre pueden estar basados en gente real, claro.


Tupper para tres, de Sara Jotabé. Reseña



Editorial fandogamia

Género: humor, comic


Sinopsis:

Cayetana es una niña bien que decide salir del cascarón en su primer año de carrera universitaria. ¡Quizá meterse en un piso compartido con una punkarra y un empollón a tiempo completo no era la mejor idea! Entre examen y examen hay tiempo para escarceos amorosos, enfados y riñas, un poco de autodescubrimiento, imprevistos IM-PO-SI-BLES de arreglar y algún momento de chill. ¡Parece que sepa a poco, pero compartir un TUPPER PARA TRES puede dar para un año completo!


No es fácil reseñar este tipo de libros, a no ser que se juzgue por separado la historia y el apartado gráfico, así que así abordaré esta reseña.

Obviamente, no hay mucho texto, pero está correctamente redactado. En cuanto al argumento, la situación de compartir piso da para sacarle mucho jugo. Esperaba más conflictos y situaciones peliagudas, pero en general los protagonistas se llevan bien y prima el buen rollo. Lo cual resulta un tanto inverosímil, dadas las personalidades tan distintas de los cohabitantes. Hacia la mitad del libro esto mejora, cuando aparece un nuevo personaje.

Hay escenas muy divertidas como la del youtuber o, mejor dicho, llutufer xD. O como el lío que se monta con las croquetas. El resto está simpático, pero me quedé con ganas de más.

Los gráficos son muy buenos y la autora expresa bien todas las reacciones de los personajes.

No me sale hacer una reseña más extensa porque es un libro que entretiene y te hace echarte algunas risas, pero en mi opinión sabe a poco. Habrá que seguirle la pista a la autora, pues demuestra que sabe dar vida a cualquier situación. Ya solo falta que la creatividad para montar un buen guion esté a la misma altura.

El arcón del capitán, de Iñaki de Pablo. Reseña

 


Editorial: Malas Artes. 2022. 196 páginas

Género: fantasía, juvenil, aventuras

Sinopsis editorial:

Es un relato fantástico que cuenta las aventuras de dos hermanos y sus amigos, que dan con un viejo marino y un baúl que tiene guardado. Ese baúl, con poderes mágicos, los transporta a un mundo de duendes y hadas y se ven inmersos en una guerra entre tres reinos diferentes, y otros peligros, de los que saldrán como buenamente puedan, después de muchos sufrimientos y peripecias


Escribir una buena sinopsis, que no destripe el argumento pero enganche al lector, es difícil. Convertir una sinopsis en un resumen del libro, como ocurre en este caso, no me parece la mejor estrategia para mantener la ilusión de adentrarse más allá del título y la portada. 

Este libro parece orientado al público juvenil, por argumento y edad de los protagonistas. Sin embargo, la editorial lo engloba en la extraña categoría de ciencias salvajes. Yo no recomendaría este libro a un público juvenil, y mucho menos al infantil, por un par de motivos.

El primero es que se hace farragoso de leer en varias ocasiones. No tiene un estilo fresco y ágil. Es más bien simplista, que no es lo mismo. El segundo y principal motivo es que no está correctamente redactado. Combina verbos en pasado y presente, incluso en una misma frase: "para las chicas es una novedad pero para los chavales era un cambio de planes."

Abusa de los gerundios y usa expresiones tan manidas como amigo de sus amigos. Y vale que el autor utilice la palabra obscuro en vez de oscuro, pero que lo diga una niña de trece años queda raro. Todas estas cuestiones te sacan de la lectura y, como digo, no hacen del texto algo instructivo para los lectores más jóvenes.

Más allá de sus carencias gramaticales, el argumento también se ve lastrado por la falta de verosimilitud. Pues aunque se trate de un argumento de fantasía, la coherencia no debe faltar con independencia del género. Por ejemplo, se cuelan en una casa y se pasan siete horazas allí, sin hacer nada en concreto. 

La historia no es muy original, pues parece una mezcla de Alicia y Narnia, solo que esta vez en vez de colarse por un armario o por un agujero en pos del conejo se meten en un arcón. El punto original, a la vez que extraño y que me descolocó bastante, es que llegan a un lugar lleno de criaturas fantásticas pero siguen estando en el mundo real, donde no falta ni la cobertura para enviar emails a sus amigos.

Referencias como la de los teleñecos solo las pillamos los lectores de cierta edad. Creo que el problema de este libro es que se queda a medio camino entre el público juvenil y el general, sin llegar a contentar a ninguno. Y, sobre todo, opino que necesita una reescritura completa que lo haga de lectura más apetecible y permita al lector adentrarse en sus páginas para dejarse llevar por la aventura sin más. A mí se me hizo un poco pesado y cuesta arriba, y es una pena, porque pintaba bien y este tipo de aventuras dan mucho juego. 

La cuarta memoria, de Esteban Navarro. Reseña


Género: intriga, novela negra, policíaca, contemporánea
Editorial:  autopublicado, 341 páginas


Sinopsis

Teresa, una empleada de limpieza de la comisaría de policía de Huesca, le regala a su hijo una memoria USB que adquiere a través de una página de internet.
Su hijo, Alejandro, pone el grito en el cielo cuando se da cuenta de que el regalo de su madre no es nuevo y contiene una carpeta oculta que el anterior propietario no borró. En esa carpeta hay un archivo protegido con contraseña.
La madre, ante las protestas de su hijo, decide devolverlo. Busca en el albarán el nombre de la tienda y viaja hasta Zaragoza para entregarlo en mano, ya que quiere quejarse al vendedor de que ha pagado como nuevo algo que es usado.
Esa misma tarde, la policía halla el cadáver del vendedor en el interior de la tienda. Y tanto Teresa, como su hijo, sospechan que lo han asesinado por el contenido oculto del pendrive.


Empiezo por comentar que la sinopsis adelanta bastante los acontecimientos, pero el libro no esconde demasiado las costuras de la trama. El lector sabe antes que el inspector de policía casi todo lo que ocurre, y lo que no sabemos, se presupone con cierta facilidad. Dotar a la historia de algo más de intriga le hubiera dado más emoción.

En esta novela, ambientada hace un par de años, en la pre-pandemia, el autor aborda los riesgos de las nuevas tecnologías y traza una radiografía social de familias desestructuradas, adolescentes que apenas salen de su habitación y varios asuntos más, propios de nuestra época contemporánea.

Al principio es un poco lioso hasta que memorizas las diversas historias, en teoría inconexas,  que se entrecruzan y se desarrollan a caballo entre dos localidades españolas. El atractivo principal del libro es precisamente encajar todas las piezas del puzle y jugar a acertar lo que ocurre antes de que se nos desvele, o lo descubra el inspector Castillo. 

La narración va alternando el punto de vista, de manera que acompañamos a cada personaje en un momento dado. Sin embargo, algunos personajes quedan fuera de nuestro alcance, lo cual los convierte en sospechosos.

La redacción es correcta aunque no está libre de algunos errores de formato, como guiones que faltan o sobran en los diálogos, la confusión entre "sino" y "si no", y cosas así. 

 ¿Por qué los habrían citado, sino?

—Has encontrado algo interesante —le preguntó Longo.

Pues para ser una pregunta, los signos de interrogación brillan por su ausencia...

Y el secretario judicial se fue acompañando al forense, que por lo visto se conocían.

Esta frase está tan mal construida que lastima la vista. "Y el secretario judicial se fue acompañando al forense, al que por lo visto conocía", o bien "Y el secretario judicial se fue acompañando al forense, ya que (o puesto que, o porque), por lo visto, se conocían." 

Como ocurre en el resto de sus libros, el pasado de policía del autor se nota cuando habla de asuntos que, obviamente, conoce bien:

La desidia y el sueldo tan bajo se alían para que muchos policías no presten la atención necesaria a las investigaciones.

Esta novela es más ágil que otras suyas, pero no se libra de caer en resultar un tanto repetitivo a la hora de exponer hechos que ya sabemos de sobra. Una elipsis aquí y allá nos ahorraría tener que leer de nuevo cómo encontraron tal cadáver o qué saben los testigos.

La memoria a la que hace referencia el título se refiere a un conflictivo pendrive sobre el que me extenderé en el spoiler. Lo que sí puedo comentar, ya que sabemos por la sinopsis que es de segunda mano, es esta sorprendente afirmación: 

Entonces recordó que en el bolsillo de su chaqueta tenía la memoria de 128 que le devolvió el banquero. Alguien que pedía una memoria de ese tamaño, seguramente no exigiría que fuese veloz, por lo que no se percataría de que era una memoria antigua. Se metió en el almacén y rebuscó en las estanterías una caja que le sirviera para entregarla como si fuese nueva.

No sé el criterio de dónde sale, pero creo que todos queremos que nuestros dispositivos sean rápidos, con independencia de sus otras características.

No desvelo nada si digo que el archivo de marras que está protegido por contraseña se llama pota. Al hilo de esto, se produce este diálogo:

—Es como el calamar. 

—¿Y por qué no se llama calamar? ​

—No sé, chico, aquí lo llamamos pota. Pero si te apetece, llámalo calamar

—¿Y de dónde viene el nombre de pota? ​El hombre mostró sorpresa, como si se sintiera interrogado. ​

—No sabría decirle —se disculpó—. Pero creo que es una palabra catalana y tiene que ver con las patas del calamar. 

​—Piernas —susurró Castillo. 

​—Sí, si prefiere decirlo así. Pero vamos, son las patas del calamar.

Basta con mirar el diccionario para saber que pota es una palabra española y es un calamar basto. No son las patas y no es lo mismo calamar que pota.  

El hecho de que Teresa viaje hasta otra ciudad para devolver el pendrive puede resultar creíble si tenemos en cuenta que son fechas navideñas y quiere que el regalo esté a tiempo y tal. Pero hay otras cuestiones que resultan más difíciles de creer. En concreto, dos, que destriparé en el spoiler.

Como ocurre en otros de sus libros, el autor incluye una cita famosa o de algún escritor al comienzo de cada capítulo. Me parece meritorio porque debe encajar con algo de la trama.

A pesar de sus fallos, se trata de una entretenida novela policíaca sobre las casualidades y los oscuros secretos inconfesables que guarda quien menos te lo esperas.


Spoiler

El jaleo que se monta con el pendrive está un poco cogido por pinzas. Una búsqueda rápida de pendrives de 128 gigas nos da precios por debajo de 20 euros. Lo fácil era formatearlo y aprovecharlo, que siempre viene bien tener dispositivos de almacenamiento. Que el marido de Emma se quiera deshacer de él porque le da mala espina o porque sí, y en vez de tirarlo a la basura lo revenda, literalmente por un billete (como digo, más de 20 y encima estando usado, no iba a conseguir), le pega más a un adolescente escaso de dinero que a nada menos que un banquero. A esto sumamos que el pendrive es super sospechoso, puesto que el hermano de Emma pregunta por él, pero su cuñado no tiene otra cosa mejor que hacer que ganarse unos euros. 

No sabemos a qué precio lo revende el de la tienda de informática, pero la compradora, Teresa, cree que es carísimo:

Teresa pensó en cómo podía costar tanto una mierda de memoria USB que apenas tenía el tamaño de un dedo.

Si estuviésemos hablando de un disco duro externo de buena marca y 500 gigas, la cosa tendría más sentido.

La sub-trama de la madre ninfómana de Fidel aporta poco más que una especie de cuota forzosa de escenas de sexo, a no ser que también intentase ser una pista falsa.

Nadie sabe qué significan las misteriosas letras del archivo encriptado, hasta que de repente:

Y lo averiguó una adolescente de quince años con solo echar un vistazo a las anotaciones que durante dos semanas estuvo mirando y remirando sin llegar a ninguna conclusión. Y el grupo de Escobar no fue capaz de averiguarlo cuando lo estuvieron investigando.

¿Increíble? Inverosímil en mi opinión, a no ser que la niña sea superdotada, algo que no se comenta que sea el caso.

Pero lo más sorprendente de todo, aunque Edgar sea sospechoso desde que hace preguntas raras sobre su hermana, es que realmente sea el culpable de los asesinatos, especialmente por la posible justificación de los mismos.

Con dos muertes a sus espaldas, la del hombre que atropelló a su hermana y la de esa chica, no podía dejar que la policía diera con las fotos que tomó su hermana en las agresiones de agosto, porque de hacerlo todos caerían en desgracia. Ella por lo que hizo. Y él por los dos crímenes. Y todo, absolutamente todo, se podía evitar si se deshacía de cualquier prueba que relacionara a su hermana con esas chicas.

...¿En serio? Que tengas un familiar pervertido, que tampoco es que haya matado a nadie, se supone que te puede salpicar a ti en tu reputación. Y haces lo que sea necesario, matar y suicidarte inclusive, por tapar los errores del otro, u otra, en este caso. Que levante la mano quien crea que esto es medio normal.

—Prométeme una cosa, Edgar —escuchó las palabras de Emma, una de las últimas veces que hablaron—. Si algún día alguien lo supiera, prométeme que protegerás a mi familia.

El hermano, si dejamos aparte que es un asesino, merece ser canonizado por la manera que tiene de proteger la reputación de la hermana, y por extensión, la del resto de la familia. Si al menos se tratase de un amor incestuoso o de una relación más intensa como madre e hijo, podría ser más creíble. Pero un hermano, policía para más señas, metiéndose en esos fregados por una hermana con la que no convive hace años... me resulta muy poco verosímil. Y el policía también se apunta al bando de defensores del honor y guarda el secreto de Emma. Pues "qué bien" para las víctimas y sus familias.

Yo, precario, de Javier López Menacho. Reseña



Género: crónica, no ficción, autobiográfico

Editorial: Caja baja (13 octubre 2022)

Nº páginas: 196

Sinopsis:

Hace diez años, en lo más hondo de la crisis económica y obligado por la aritmética de la necesidad, Javier López Menacho aceptó trabajar como mascota para una conocida marca de chocolatinas. Durante ocho horas al día bailó y cantó en el interior de un pesado traje sin ventilación. Su puesto duró lo que duró la campaña publicitaria, sin embargo, tardaron meses en pagarle. Dentro iba en calzoncillos. Este es solo el primer peldaño de un descenso a los infiernos del mundo laboral.
Yo, precario recoge las experiencias, vejaciones y desilusiones que el autor se ha encontrado a lo largo de la última década mientras saltaba de un trabajo temporal a otro. Es el testimonio lúcido de una precariedad que aún perdura y una crónica que narra pensando y cuestionando el trabajo como centro de la identidad contemporánea.

Doy por sentado que la mayoría de los que nos hemos adentrado en el mercado laboral por primera vez en las dos últimas décadas nos vemos tristemente reflejados en lo que se cuenta en este libro. Da igual lo distinto que sea el campo profesional en cuestión; todos comparten esa terrible palabra, tan frecuente donde quiera que mires: precariedad.

Cuando vi este libro en la lista de posibles lecturas de "masa crítica" de Babelio, me atrajo como un imán. Por suerte, me tocó un ejemplar para reseñar y lo leí del tirón, a pesar de no ser especialmente breve.

El autor trata de dar unas pinceladas de humor a su crónica de la explotación laboral, pero abunda la desolación, tanto en su discurso narrativo como en la sensación que deja en el lector y confidente, pues llegas a sentirte frente a un espejo que te recuerda esos trabajos basura en los que, encima, sin saber bien por qué, te dejabas la piel.

Como primera conclusión, sabemos que, "trabajo" hay; otra cosa es que se le pueda llamar trabajo a ganar cuatro euros por hora. También hay cuestiones adyacentes al tema de los suburbios laborales, como la inseguridad ciudadana. Sufrir un atraco callejero le puede ocurrir a cualquiera en cualquier escenario, aunque aquí el suceso añade dramatismo a todo lo demás. 

El libro es una crónica y, por tanto, recopila una sucesión de anécdotas y momentos vitales del narrador. El interés, más allá de dejar constancia de una época, es abrir debates y plantear interrogantes. Creo que el lector puede ir sacando conclusiones, sobre las que no siempre reflexiona el protagonista. Personalmente, creo que la culpa de los niveles de degradación laboral alcanzados en este país en las últimas décadas no es culpa únicamente de los explotadores. Y esto no forma parte de una crítica literaria, pero no me puedo resistir a comentarlo. Como digo, me parece una cara de dos monedas, en la que los explotados tienen su parte de responsabilidad al tragar con todo y querer vivir por encima de sus posibilidades. Como muestra, tenemos el momento en que el narrador gana unos 30 euros en una semana y se lo gasta todo en copas en una sola noche ese finde.

Si nadie aceptase un trabajo basura, no tendrían más remedio que mejorar las condiciones. Hay gente que trabaja porque se aburre y el sueldo le da lo mismo. Hay quien se va de casa de sus padres al precio de vivir como un indigente, en vez de esperar un poco más y aprovechar el colchón financiero para formarse o reinventarse para aspirar a otra cosa. Porque esa es otra. En esta historia no queda claro a qué pretende dedicar su vida el autor. Que está claro que tener una carrera no te garantiza un buen trabajo, pero aquí vemos supervivencia guerrillera pura y dura, con una serie de "trabajos" que son simplemente cualquier cosa que sirva para pagar el alquiler. ¿Para qué sirve entonces independizarse si vas a vivir en un cuchitril en el que caerás agotado después de todo el día fuera?

Se trata, en resumen, de bajarse los pantalones y traicionarse a uno mismo, como dice el autor en cierto fragmento. Cuando vendes tu dignidad laboral por cuatro euros la hora, parece que lo único que te queda por probar es hacerle la competencia al mendigo de la esquina, como ocurre literalmente aquí.

El libro da un salto en el tiempo para ampliar la primera versión que el autor logró publicar una década atrás (al menos consiguió hacerlo con una editorial; todo un "logro" social, aunque obviamente no iba a salir de pobre escribiendo un solo libro). Por cierto, que parece que el respaldo editorial no evita que se cuele alguna errata: comienzó. En la parte final nos encontramos con una persona que abandona la precariedad de forma transitoria, gracias a otra lacra frecuente: el enchufismo. A partir de ahí asistimos a otro tipo de precariedad, a pesar de que el sueldo sea más digno. La guerra sucia por seguir en un puesto que solo te da dinero pisando a quien haga falta, la injusticia del sistema jerárquico, y la incertidumbre constante de saber que por tener ya un curriculum y haber estado en un trabajo decente no te libras de regresar otra vez al colectivo de los parias precarios.

De nuevo, en esta parte del libro me choca esa deriva, esa carencia de objetivo, de pasión concreta que te lleve a perseguir tu sueño. El chico llega a trabajar para una empresa de coches sin tener ni coche ni carnet.

Como conclusión, un libro interesante pero que no cuenta nada nuevo a poco que conozcas el panorama laboral, y que podría tener secuela como dice el epílogo, porque la precariedad no cesa, ni tiene pinta de hacerlo nunca. 

La suerte del debutante, de Esteban Navarro. Reseña



Género: novela negra, policíaca

Editorial: autopublicado 

nº páginas: 410

Año: 2021


Sinopsis:

Simón, un adolescente de una población costera cuyos padres están enfermos, decide cometer pequeños hurtos con la intención de ayudarles económicamente. En unas semanas se da cuenta de que robando se puede ganar más dinero, y más rápido, que trabajando. Cuando se entera de que un compañero del colegio y una chica del barrio, mayor que ellos, hacen lo mismo, los tres deciden asociarse. Pero en los primeros repartos de las ganancias surgen desavenencias, al percatarse sus compañeros de que Simón tiene una extraordinaria suerte en todo lo que hace.


Como he comentado otras veces acerca de los libros de este autor y ex-policía, si escribes sobre lo que sabes te ahorras mucha labor de documentación. He aquí un ejemplo:

En esos años no había mujeres en la policía y los agentes varones no podían cachear a una mujer, por lo que era complicado hallar droga cuando se la escondían en partes íntimas.

Este libro está organizado en muchos capítulos, con el mérito de que todos empiezan por una cita célebre. Cada capítulo no se hace pesado dada su brevedad y, sin embargo, al conjunto creo que le sobran páginas y le falta ritmo, sobre todo en la parte central del libro. Se repiten situaciones y reflexiones, como si el lector sufriese de amnesia o necesitase que le digan varias veces lo mismo para que se entienda. Es un error que suele repetir en sus demás libros, por desgracia. 

Como principal punto positivo, comparada con las otras novelas suyas que leí, se nota en esta una evolución en la prosa, que aquí es más fluida y sin apenas erratas. 

Todos sus libros son de género policíaco o novela negra, y este no es una excepción. Pero durante buena parte de sus páginas tenemos más bien una crónica social de la época en la que se desarrolla. La intriga aparece con cuentagotas, aunque los momentos más álgidos están bastante logrados. Eso sí, la verosimilitud no es el punto fuerte de la trama, como comentaré en el spoiler.

Lo más interesante de este libro es que el autor explora el proceso de forja de un delincuente, nos mete en la mente del criminal en proceso de formación, con sus diálogos internos, sus conflictos morales, sus justificaciones y arrepentimientos, etc. Interesante también es la pregunta subterránea que nos plantea la novela: ¿qué camino tomaría cada persona ante la misma situación? Obviamente, si todo el mundo se comportase de idéntica manera, todos seríamos delincuentes. Pero a todo esto hay que sumarle lo que plantea el título del libro, y es que el chico protagonista es un principiante en el "arte" de delinquir, con lo que conlleva de la consabida suerte, según el dicho.

En resumen, una aceptable novela negra que ganaría brío si tuviera menos páginas.


Spoiler

Resulta poco creíble cuando mata a la anciana dejando un enorme reguero al mover el cuerpo y luego lo limpia todo del tirón. Igual ocurre cuando descubre una mancha de sangre, tira un cubo por la escalera y se borra todo al primer intento xD. O cuando se pone las zapatillas de deporte que lavó unas horas antes, con lo que tardan en secarse, aunque fuera verano. Este otro ejemplo va en la misma línea:

Sin soltar la caja, apagó la lámpara con su rodilla, porque las manos las tenía ocupadas.

No sé qué clase de lámpara se apaga con la rodilla. De hecho, sin manos debería usar un altavoz inteligente.

Los diálogos chirrían también por su falta de credibilidad. Los chicos de 14 años no hablan así, ni en esa época ni ahora:

Me hiciste vender tabaco y cerveza producto de robo.

Por no extenderme con este tipo de ejemplos, comentaré un último caso: cuando la chica, tan joven, y delincuente para más señas, se hace pasar por policía.

El retrato psicológico del protagonista es interesante pero un tanto confuso. El chico da unos bandazos, entre echarse a perder y rectificar, o entre odiar a los padres hasta el punto de desearles la muerte, y quererlos mucho de repente. El libro también oscila entre la suerte del debutante y el destino, que lo convierte todo en una cuestión de buena o mala suerte, para en la última frase decirnos que la suerte no existe, sino las buenas o malas acciones. Sin embargo, el chico se escapa de todos los delitos sin problemas, con lo que sus malas acciones quedan sin castigo, lo cual resulta un contrasentido.

Por resumir mucho, en el libro pasan varias cosas, pero a él no lo pillan nunca. 

El chico sin encanto, de Laura Mars. Reseña



Género: romance, ficción contemporánea, chic lit

Editorial: Selecta, 128 páginas

Sinopsis:

Acompaña a Alexandra en sus inicios como doctora, en sus intentos de encontrar a un hombre que no sea un idiota integral, ríete con sus amigas, engánchate al reality show de los jueves y, sobre todo, ¡déjate enamorar!

Alexandra ha tenido su vida amorosa abandonada durante la carrera de Medicina. Ahora que es residente de Traumatología pretende lanzarse al ruedo de nuevo. Sustituye la larga lista de requisitos de su hombre ideal por una nueva con tan solo dos condiciones: que le atraiga y que no sea un idiota integral. No es tan difícil, ¿verdad?

Pronto los intentos catastróficos le hacen replantearse que quizás no sea una buena idea liarse con su corresidente, ni quedar con cualquiera de Internet.

Todo cambia cuando sus amigas la animan a probar una aplicación nueva: «Personality: conecta de verdad», basada solo en los atributos personales y no en el físico. Incumple uno de sus dos requisitos, no puede saber si el hombre al otro lado la atraerá.

¿Podrá nacer el amor a través de una pantalla?


Tras una divertida escena arranca este libro de estilo ágil que se lee del tirón.

Para empezar, la autora pone el dedo en la llaga para contar cuatro verdades acerca del amor y las decepciones que acarrea. 

Me imaginaba lo que me daba la gana y por eso me llevaba esas decepciones. Mi radar estaba roto.

Tenía que aprender a relacionarme con la gente tal y como eran, no por como yo quisiera que fueran.

La protagonista es una joven que apenas ha tenido tiempo para los asuntos del corazón, volcada en su carrera profesional como doctora. En su tiempo libre se divierte con sus dos mejores amigas, con las que queda para ver un extremo reality show, y le da una oportunidad a una novedosa app de citas.

El humor está presente en muchas páginas, como cuando reflexiona acerca de cómo ha cambiado su concepto de hombre ideal, tras enumerar una larga lista de virtudes de su príncipe azul en el pasado:

Mi hombre ideal (a los veinticinco): • Que me atraiga. • Que no sea un idiota integral. No pedía más. No podía ser tan difícil.

xD Como bien sabemos, fácil, desde luego, no es. No voy a destripar más pero os podéis hacer una idea de la vena humorística del libro, en cuya trama no faltan tampoco los temas serios como el acoso y el mercado carnal que tanto abunda en el mundillo online.

Es fácil empatizar con la protagonista, y envidiar la suerte que tiene con esas amigas de verdad que hasta te guardan las espaldas con disimulo si quedas con un tipo de internet.

Si tienes alguna experiencia conociendo gente online, y apuesto a que es el caso de la mayoría de nosotros, te sonarán muchas situaciones porque resulta todo bastante verídico.

La trama da un giro que le da un toque de cuento de hadas a la historia, pero el género romántico triunfa porque ocurren cosas que en la vida real son improbables. Ella se enamora por partida doble y por separado, por el fondo y por la forma, y esto es un punto original que me gustó bastante.

No falta tampoco el erotismo y Laura sale airosa del siempre complicado trance de describir una escena de este tipo sin caer en tópicos ni resultar cómico, aunque no puedo evitar hacer una broma con cierto asunto. Aquí se desliza la habitual metida profundísima, que cualquier día de estos alguna va a decir, no sé qué es esta cosa que me sale por una oreja :P

En resumen, una agradable lectura "ligera" que gustará sobre todo a las más románticas pero que también disfrutarán las escépticas del amor.

Spoiler

Se ve venir que Mario es el del chat a partir de cierto punto. Como pega le pondría que un chico tan tímido no suele meterse en ese tipo de programas. Pero como soñar es gratis, en esta historia es un puntazo que ese tío tan perfecto sea incluso tu crush televisivo.