Del laberinto al paraíso, de Jaime Aguirre Rodríguez de Guzmán. Reseña



Subtítulo: ¿Qué mensaje te darías si volvieras hoy del futuro?

Sinopsis: Yago Magallanes, científico de reconocido prestigio, está a punto de descifrar el enigma detrás de la mutación causante de la gran mayoría de los tumores malignos.
En el mejor momento de su carrera, debe confrontar un crudo diagnóstico médico que hace tambalear los pilares de su existencia... Hasta que una noche se presenta ante él Salvador, quien dice ser su propio nieto, venido del futuro, y le ofrece viajar hacia un destino en el tiempo: el último día de su propia vida.

Cuando esta posibilidad se multiplica, abuelo y nieto emprenden viajes a través del tiempo para conocer a Siddharta Gautama Buda, a Sócrates y a Jesús de Nazaret, experiencias que reconfiguran la percepción que ambos tienen de la vida.


Me sabe mal criticar un libro que tiene buenas intenciones. Pero, desde el punto de vista literario, es bastante mejorable. Y creo que es mejor sacar a relucir sus defectos desde la crítica constructiva, para que el autor mejore en el futuro, si es que llega a leer esto.

El texto está repleto de lugares comunes y la gramática no es perfecta. El abuso de adjetivos rimbombantes como “sublime” hace que lo sublime acabe por parecer cotidiano. Entre el estilo y los diálogos tan poco naturales entre personas que deberían hablarse con total familiaridad, el resultado es de una pedantería notable. Lo cual no sería tan malo (podría ser un simple reflejo de la personalidad del protagonista) sino fuera porque, además, hay errores como este: “tengo el cabello de brazos y piernas erizado.” Será, más bien, el vello... Aparte de este tipo de errores, también hay algunos lapsus en el argumento, como cuando dicen que van a tal sitio y luego uno de ellos dice que no sabía que iban a ir allí; o cuando en un capítulo están en un parque, y en el siguiente, uno se extraña de que puedan estar en otro sitio que no sea dentro de casa. Son detalles que denotan una falta de pulido del texto que distrae del fondo del mensaje.

El género es una mezcla de novela y auto-ayuda, sin que termine de funcionar en ninguno de los dos.

Lo más interesante del libro está copiado literalmente de otras obras, como la opinión de Sócrates acerca de la muerte, que en su opinión podría ser incluso lo mejor que nos puede pasar, ya que no sabemos en absoluto lo que ocurre después. Y, claro, si lo mejor del libro no es contenido original, mejor nos vamos a las fuentes originales. Al final del libro hay precisamente una lista de lecturas recomendadas, entre las que figura el Nuevo Testamento, así, al completo.

Los viajes en el tiempo para conocer a figuras famosas como Buda, Jesús y Sócrates quedan en simples anécdotas, ya que a la mayoría los tratan de manera superficial. Vaya, que para asistir al Sermón de la Montaña te puedes ahorrar el viaje en el tiempo si estás entre la muchedumbre sin más. Y eso que, simplemente porque sí, los viajeros del tiempo pueden, en esta historia, entenderse en cualquier idioma sin necesidad de aparatos ni nada. Muy conveniente, sin duda...

Si no eres nuevo leyendo libros acerca de crecimiento personal, te sonará a más de lo mismo. De lo contrario, como primer paso hacia una vida más consciente puede servir, aunque da recetas más bien abstractas.

Spoiler

El tema del cáncer está tratado muy por encima. Apenas le afecta en su vida diaria y el hecho de saber que llegará a los 90 años le termina de quitar hierro al asunto. Pero de ahí a que se produzca una remisión espontánea, como si su sistema auto-inmune hubiese cambiado por arte de magia, me parece un mensaje un tanto arriesgado, pues hay gente luchadora y con ánimo de hierro que, por desgracia, no logra curarse de esta enfermedad.